Buscar

Un rincón que te abrigue

Mis escritos, mis canciones, mi reflejo

En las diferencias se hace presente la vida

Dos fuerzas chocan adentro mío de vez en cuando: la que soy y la que dejé de ser. Cada tanto se encuentran frente a frente haciéndome sentir un poco confundida. Vuelven a mí desde mis errores y mis aciertos hasta mis ex-novios, mis empleos y todas mis decisiones.

Sobre mi cara se refleja el sol y los pájaros me vienen a visitar. Y les juro que es así: se posan en las ramas cerca mío y cantan. Yo les silbo alguna melodía y ellos responden (siempre digo que si algún vecino me viera por su ventana dudaría de mi cordura).

Hay una gran parte del día en la que me siento bastante diferente a la gente que me rodea. Me refiero a la sensación de ver el mundo de una manera distinta y no como la mayoría. Seguramente si estás leyendo éste blog es porque a vos te habrá pasado algunas veces también. Me cuesta adaptarme, como cuando tenés que entrar dentro de una prenda que es dos números menos que el tuyo para estar en esa fiesta. Encajar o no encajar, esa es la cuestión.

Siento distinto, quiero distinto. Me cautivan cosas que no están a la vista y me enamoro poco. Creo que dejé de ser valiente para entregarme, o al mismo tiempo, nadie lo es conmigo ultimamente. 

La cosa es que se escucha hablar de lo distinto y lo diverso pero siento que algunos logran salir de un sitio para encerrarse en otro. Una amiga me enseñó algo:”Hay que ser capaz de redireccionar tu vida las veces que sea necesario…” Me sonó a libertad y allí me ví a mi misma en mis sentimientos, en mis emociones, en mis búsquedas y en mis encuentros. Y entonces en las diferencias muchas veces es en donde te encontras con el amor. 

Creo que hay tantos mundos como personas y ya no veo posible buscar un lugar en donde todos sientan como yo, pero sí puedo elegir donde quedarme y donde sentir a salvo a mi corazón. Habrá cientos de bienvenidas….. habrá algunas despedidas…. habrá movimientos y quietudes… Yo creo que en las diferencias también se hace presente la vida.

 

 

(Foto tomada de la red)

 

 

 

¿Cómo se les ocurre?

¿Quién dijo que ando por la ciudad sin sentirme atraída por todos esos hombres vestidos con traje a mi alrededor? Sin desear conquistarlos ni fingir seducción de peatón de paso….

¿Quién dijo que aquel con el que un día llego a una cena no es justo el que esperaban sino el que yo siento mi compañero, el que aspira a la libertad de su corazón y libera al mío? Sin certezas ni distancias…

¿Quién dice que me hacen sombra en el cuerpo los edificios y las vidrieras? 

¿A quién se le ocurre que escaparía en el primer autobús a cualquier lugar alejado de la buena señal para mi teléfono si me invitaran? 

¿Cómo creen que dejaría de ser la persona organizada que soy? Sin horarios ni persianas para cerrar…

 

Pero qué exagerados pueden ser a veces…. no?

 

 

 

 

Mi estrella favorita

Por las noches me gusta mirar las estrellas, arriba o abajo. Hay algo en la noche que te hace sentir mayor necesidad de cosas esenciales, de luz, de brillo, de movimientos de vaivén que lleven y traigan algo que luego se pose sobre tu mesa de luz.

Lo llamativo de una estrella de mar es su textura firme y su materia tangible, podes tocarla y sentir que está allí en toda su esencia y presencia, te emociona su origen. Y hay un lugar donde las encontras cada vez que precisas de sus colores, tan vivos como ellas. Entre cientos de ellas caminaría segura, en calma, no interrumpiría su ciclo exceptuando que alguna nadara a mi lado, por eso tengo una en casa que llegó hace un tiempo. El océano y su costumbre de contener cosas y trasladarlas hacia su destino.

Lo extraño de detenerte en una estrella fugaz es que su velocidad no permite ver con claridad su estela, no sabes dónde hallarla cuando tenes un deseo ni adónde esperarla porque nunca te da tiempo a tomarla entre tus manos y acariciarla. No se deja. Su trayecto depende de su impulso, y al final, siempre resulta algo hermoso pero efímero. Siempre me quedo con las ganas de decir cosas que siento cuando las veo. Aferrarte puede resultar triste, ya no les pido nada. El aire y su costumbre de alejarnos.

Quién no ha visto alguna estrella fugaz en su propio cielo…. 

Quién no ha deseado nadar entre estrellas de mar para sentirse acompañado en su propio mar…

Me gusta sentirme acompañada. Soy más del agua que del aire.

 

 

(Foto tomada de la red)

 

 

 

 

¡Gracias a cada seguidor de “Un rincón que te abrigue!

Cada tanto me gusta dar las gracias. Y hoy “Un rincón que te abrigue” ha llegado a 220 seguidores.

Gracias a cada una de esas personas que pasan por acá y dejan algo o se llevan algo para su corazón.

Besos enormes desde éste rinconcito donde sucede todo en Buenos Aires.

Melina.

 

Mar adentro

Hay un mar conocido y otro que es nuevo,

uno que está en el lugar de siempre y otro que tenes que ir a buscarlo.

13770452_1143826955686396_2043138949685023948_n

Hay un mar que es cálido y profundo y otro que es más frío y predecible,

uno está cerca y ya sabes cómo navegarlo y recorrerlo,

otro está lejos y se necesita invertir para descubrirlo.

GOPR0783_1500677692738_high

Hay un mar que te cautiva por su transparencia y perfección y otro más turbio,

uno te invita a entrar en él por su apariencia, el otro te atrae por su esencia.

16387200_1350119835057106_9179039599541582627_n

Ambos generan respeto y te invitan a la entrega,

pero cuando se mezclan con las lunas y las tormentas son peligrosos e impredecibles,

no es cierto que puedas confiar con los ojos cerrados en su corriente y movimiento….

La confianza en el mar no es más que la confianza en vos mismo.

 

¿Qué nos salva?

Hay algo nuevo que me pasa. Miro hacia arriba cuando escucho el sonido de un avión y lo sigo con la mirada hasta que desaparece. No importa el lugar en donde esté. Suelo adquirir nuevas costumbres cuando van unidas a sensaciones vividas. Siempre me gustó sentir que Vivir no es un modelo por alcanzar sino más bien una forma de vida.

Esta tarde el cielo está cubierto en Buenos Aires y a lo lejos puedo ver la tormenta acercándose desde mi ventana. Me siento un poco observadora de mi gente desde que llegué de mi viaje por Colombia. Dicen que es común que pase. Es que en nuestras calles las personas caminan como si no hubiera nadie más (llevándose por delante incluso a quienes usan un bastón blanco), sumergidas en su móvil, y hay que hacer demasiadas cosas para despertarlas. Pero noto que algunas cosas aún nos mueven. Eso lo hallas en ciertas palabras: “Gracias”, “Perdón”, “te ayudo?”. Algo se restablece por unos momentos cuando aparecen esas expresiones y bajamos la guardia, nos encontramos con un amigo y no con alguien que va a apuntar sus armas hacia nosotros. Es como si bajara un puente levadizo que une a una persona con otra.

Nos estamos alejando, nos soltamos la mano y nos vamos caminando sin ni siquiera mirar hacia atrás para ver si se puede hacer algo. Los puentes ayudan a cruzar más allá de la desesperación, que a veces no está a la vista pero se lleva por dentro.

Parece que no es mi ciudad. Dicen que el mundo anda así, descolocado, con poca paciencia, persiguiendo el éxito en otros ámbitos, sobre todo en las grandes ciudades donde pertenecer es seguir el ritmo. 

Claro, fui allá a ser la misma persona que soy acá, y entonces me resultó inevitable no reparar en el respeto, el buen trato, la confianza y la solidaridad de la gente que conocí, algo que necesitas tanto cuando estás en un sitio en donde todo es desconocido al principio. Y de a poco volves a creer que todo eso existe otra vez.

Pero ¿Qué nos salva? Nos salva la sonrisa de nuestra mamá cuando se acuerda de nosotros de pequeños, ese amigo que te llama por su teléfono de línea y se queda hablando con vos superando la costumbre del mensaje de texto, la solidaridad que se contagia de mano en mano, escuchar historias, desafiar la renovación y el cambio compulsivo y descubrir paz en la permanencia, estar orgullosos del lugar de donde venimos, sembrar y esperar para cosechar. Nos salva hallar o reencontrar el amor. 

Ví a Buenos Aires desde el cielo y mis pestañas se humedecieron. Cuando estás lejos hasta los árboles te parecen de raíces distintas, todo tiene un sabor extraño, porque en definitiva tu origen es diferente aunque estés disfrutando extremadamente de cada minuto y de cada persona. Se extrañan las luces de casa y yo pertenezco a ésta en la que vivo, a pesar de que hoy somos una sociedad necesitando encender las luces para ver mejor, para iluminar nuestro camino y recordar nuestra esencia.

 

 

 

 

Tu luz

Cerrá los ojos ¿escuchás? Late…. Tan fuerte que seguramente llega hasta donde estás. Ese que te hace ruido antes de dormir es mi corazón que siempre está diciendo cientos de cosas. También el tuyo suena, lo puedo oír desde acá.

Pensaba que éste mundo es tan enorme, tan intenso, con toda esa vorágine de cosas por descubrir… Y eso me gusta, porque toda mi vida busqué más allá de las cáscaras, adentro de los envases, siempre creyendo que había algo más. Y había. Ahí estaba todo lo que buscaba.

Y eso de buscar podemos hacerlo a solas, tenemos todo lo que necesitamos, pero noto que juntos necesitamos tantas cosas menos! Algo crece y se fortalece adentro nuestro cuando tropezamos y nos curamos las heridas mutuamente, o cuando reímos sin razones, o cuando nos miramos y nuestros ojos brillan. 

Siento la sensación de volar, de ser libre y puedo abrir la puerta y salir de mi casa e ir detrás de todo lo que elija. Pero descubrí que también te elijo. Vos estás entre mis cosas, entre mis rincones que me abrigan, entre mis pequeñeces más grandes, más valiosas. Así sucede cuando das amor y te vuelve de vuelta. Pero no es mágico, es algo que haces cada día y que se mueve por el impulso de tu corazón. Son cosas distintas, las que moves con la mente y las que moves con tu Tic Tac, Tic Tac…. 

Y cuando nos preguntamos ¿qué somos? Solamente lo sabemos cuando nos alejamos de la multitud y nos acercamos de nuevo, cuando nos iluminamos. Somos dos almas, dos corazones que se mueven a la par. Hay formas inesperadas, ya sé, pero al final del día lo que se escucha por dentro al agitar no son las formas sino más bien sus contenidos. Somos fuertes, seguramente vamos a encontrar muchas maneras. 

Voy a intentar mantener esa velita encendida hasta donde me lo permita su esencia. Gracias por darme tu luz.

 

 

Seamos una primera vez entre cientos de otras

Quiero aprender a hacer el amor de nuevo…

y que de ese momento nazcan sonidos diferentes,

que no se pierdan en una habitación,

que juntos formen una canción,

que pasemos por alguna puerta y entremos

para entender el otro sentido de todo ésto,

eso de sentirnos más cerca.

Quiero aprender a hacer el amor de nuevo…

quizás por eso ya no me atrae el arte de sobreactuarlo,

ni el oficio instintivo del azar.

 

Quiero aprender a hacer el amor de nuevo…

que juguemos a no tener miedo a nada,

a abrir nuestras mentes a la par de nuestros corazones,

que aprendamos del calor del otro

o del frío de nuestros cuerpos,

y al final del día sentir que nunca antes había sido así,

no por ser perfecto sino por ser distinto, desconocido y hermoso.

Quiero aprender todo de nuevo,

hacerte ver las estrellas y que me hagas sentir el amanecer,

que olvidemos cada experiencia anterior

y seamos una primera vez entre cientos de otras.

 

 

 

 

 

La vida se hace presente en Colombia

Vine por muchas razones. Buscando conocer otras costumbres, darme un respiro a mi vida en la ciudad, perseguir el verano, bañarme en agua nueva, conocer otras miradas.

Y me vine lejos. Viajé hasta la tierra donde se mezclan las sierras, la selva y el mar. Fue fácil acostumbrarme a un país como Colombia, donde el acento está puesto en las vocales de las palabras que te acercan cálidamente a sus raíces, a su gente, a sus luchas, al aroma a arepas por todos lados. Creo que me enamoré un poco del aire latino, con la convicción de saber cuáles serán algunos de los sitios adonde algún día voy a volver o aquellos a los que voy a conocer por primera vez. 

Vine por muchas razones…. Vine por mí y a pesar de mí: A pesar de “mí” falta de experiencia en andar por el mundo, o de “Mí” desconcierto al recorrer los aeropuertos, o de “Mí” costosa entrega a la incertidumbre de todo viaje que va de una punta a la otra. Creo que vine por las luces que se encienden por la noche sobre los morros, o por los buses que andan a toda velocidad y te hacen volar tu sombrero, o por la gente que te va permitiendo entrar en su vida y sus costumbres una vez que se ven en tu sonrisa.

Vine por muchas razones, pero sobre todo vine para ser felíz y lo fuí. 

Agradezco sentir que la vida se hace presente en cada minuto aquí en Colombia.

 

WordPress.com.

Subir ↑

Pocas Luces

Un viaje corto, una vuelta manzana.

Cazador de instantes

"Descubrí que cada instante llega para enseñarnos, para emocionarnos. Hoy estoy dispuesto a hacerlos míos y compartirlos con otros que se animen a la aventura." Cazador de instantes.

Quiero Creer - I want to Believe

Blog de escritura y de teorias alternativas

profesor3.cero

Trabajando por una educación lúdica, el fomento de las Humanidades y la formación ocupacional.

Paola Rivera

Todo puede ser parte de un error que nunca debió haber ocurrido, pero estás aquí, y yo.

¿Tienes Hora?

Si nos preguntan la hora, no es necesario explicar el funcionamiento de un reloj - Montalleri

El Ático del Alma

Tu corazón es libre ten el valor de escucharlo

versosconvidapropia

simplemente yo

Solo por la luz

( Familia, fotografía, paseos, recetas y divagaciones varias de una recolectora de instantes )

Amor entre estrellas.

¡Sean todos Bienvenidos al Universo del Amor!. Plasmo mi poesía e intento hacer despertar la energía en la gente. Amor, Paz y Libertad ✨

El País de las Hadas by Isabel Jiménez

.....pequeñas historias...

en eSpiral

porque la vida no es una línea recta

La Brújula

"Lo esencial es invisible para los ojos"

Berkanaluz

Poesía, pensamientos y palabras.

Paul Militaru

Photography Portfolio

La lagartija, el blog de Luis Juli Aydillo

Sobre motivación, liderazgo y regeneración

A %d blogueros les gusta esto: