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Un rincón que te abrigue

Mis escritos, mis canciones, mi reflejo

Cuando te ves hermoso

Cuando no lo hacés ¿es porque no querés o porque tenés miedo?

… miedo de que te guste demasiado

… de sentir algo diferente y que tengas que volver a presentarte con vos mismo

… de desafiar algo

… de tener que emparejar la mente con el corazón y además sumarle el cuerpo

… de sentir escalofríos nuevos

… de tener que hallar nuevas explicaciones y tal vez nuevos paradigmas

¿O tenés un miedo distinto?

… miedo de tener que instalarte

… que algo necesite de vos

… que vos necesites de algo

… que hoy empiece realmente el resto de tu vida.

Claro, primero deberías preguntarte algunas cosas.

No sé qué pasa adentro tuyo cuando no lo hacés, pero cuando te veo intentándolo te ves hermoso.

Dos ramas se convierten en puente

Dos ramas se convierten en un puente para llegar a ser fuego…

quizás porque no les bastó ser árbol o ser fruto, 

o porque ser aquello que vinieron a ser no les alcanzó

y sintieron que querían ser algo más…

morir creando,

ser leña y tener una segunda oportunidad,

consumirse con el fín de dar a luz otra cosa,

empezar despacio, sin apuro, encediendose de a poco según sus tiempos,

la forma va a definir su intensidad, su tamaño y su intención: ser calor o quemar.

Y nada está mal,

todo es parte de la naturaleza y de aquello en lo que se conviertan.

Y ocupan un lugar pequeño en el mundo entre tantos otros elementos.

Me gusta dormir mirándolas transformarse en llama,

a dos ramas que ésta noche se convierten en un puente para llegar a ser fuego.

 

 

(Foto tomada de la red)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ahora lo sé mejor

 

Alguna vez creí que necesitaba tener una razón para sentir…

que debía ser un terreno explorado previamente para evitar el temor, 

o con alguna señal desde el otro lado.

Pero hoy encontré mi libertad en mis párpados, en mi abrir y cerrar de ojos.

Me independicé del ambiente cuando supe que ver es saber pero sentir es estar segura. 

Me ví al espejo y ví la imágen de una mariposa que tiene el mismo tiempo de vida que las demás, pero que nunca sabe cuando va a acabarse. Como las demás.

Y resulta que me dí cuenta que Sentir rompe todas las reglas humanas. Siempre. Mirá si no es así que es imposible pedir permiso para hacerlo, mirar a los ojos con distancia o acariciar lo justo y necesario. De repente, inventamos reglas nuevas. Es lo mejor de la vida y a veces no nos damos cuenta.

Quebrar las reglas…. sobre todo cuando el tiempo te muestra que las que usaste hasta ahora las compusiste vos mismo. Todos somos compositores y podemos elegir la melodía que necesitamos a cada momento de nuestro camino. Quizás haya alguna que siempre esté sonando de fondo. A esa la llamo mi canción favorita.

Creo que todo lo digo mejor cuando no digo nada. Sucede en silencio y luego empieza a arrojar raíces.

Entre vos y yo existen millones de formas de sentir. Existen tantas formas de sentir como personas en el mundo. Y ahora sé que no existe un sentimiento erróneo, ni confuso, ni sin nombre, ni uno que realmente no pueda llevarse hasta el extremo. Existen personas con reglas diferentes a las tuyas. 

 

 

 

 

Un minuto antes de dormir

Hay un minuto antes de dormir donde todo se hace real.

Donde el día se hace humo y solo quedan la noche y vos,

entonces te olvidas el sonido de cada voz

o intentas recordar cómo eran las que ya dejaste de oír

y solamente sentís el golpe del viento avisandote que no tenemos más poder que el de dar amor.

Hay un minuto antes de dormir donde todo se hace real,

donde extrañar se convierte en algo que pasa de tu cabeza al corazón

y el frío no se quita con ninguna manta extra.

Donde la intimidad refleja trascendencia o vacío existencial,

donde llevamos a alguien de la mano a nuestra cama o matamos el instinto de un solo disparo,

donde elegimos entre vivir o morir un poco,

donde es necesario creer en soñar o ser valientes para decir algo nuevo que sentimos y cambiar el resto de la historia.

Hay un minuto antes de dormir donde todo se hace real y elegimos.

Y elegir siempre es ganar algo y perder alguna otra cosa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mi cuerpo tocando el cielo

Creo que es otra manera de llegar y seguramente cuando era chica ya lo presentía. Todos nuestros caminos comienzan allí y si estás atento, aún permanecen intactos y vuelven a renacer en alguna parte de tu vida; con ellos también revive una parte tuya que parecía dormida, entonces vos los captás o los dejás seguir de largo.

Hay algo que hacía seguido hace mucho tiempo, que nunca se borró de mi piel y que por alguna razón vuelve a despertar. Hoy con otro movimiento, con otra forma, con posturas más relajadas y poco espacio físico pero con una intensidad que me sorprende. Bailar: ese es el otro lenguaje que había dejado atrás pero que me gustaría gastar hasta que mi cuerpo me detenga naturalmente. Nunca abandoné del todo la costumbre, y aunque nadie lo sabe, cuando estoy sola de vez en cuando dejo salir mi cielo de adentro.

Lo siento similar a desprenderse del piso pero teniendo conciencia absoluta del sitio por donde vas deslizándote. Es una forma de sentir todo tu cuerpo presente pero como si no tuviera peso, como si fuera tan liviano que podrías levantarte en el aire. Todos los sentidos se relajan, se desconectan del entorno y solo escuchan una canción: esa canción que vas a transmitir con tu cuerpo. Es toda la libertad junta, sin distribuirla en cuotas, en su máxima entrega y expresión. 

Comparo la danza contemporánea con un acto que te eleva y que te mantiene en plena conciencia de tu ser. Algunas veces lo siento similar al momento en el que hacemos el amor, pero aún bailando creo que podemos ir más lejos, a lugares que no se pueden explicar con palabras. Es un acto de profundo erotismo combinado con el amor más profundo y pleno en donde estás vos por completo en cuerpo, alma y mente.

Bailar mientras afuera llueve…. al atardecer cuando ya no queda nadie en la playa… bajo las estrellas…. en algún rincón de la casa…. hay escenarios favoritos que ni siquiera necesitan público (o solamente ese alguien que vos elijas).

Y pensando en eso descubro que bailar de a dos es algo que aún tengo pendiente pero me imagino como parte de esa danza tres palabras: unión, pasión, conexión. Ya tengo las palabras, ahora me falta conocer las sensaciones. 

Son tiempos de despegar del suelo, de soltar el alma, unir todas las partes, de vivir mejor.

 

(Fotografía tomada de la red)

 

 

Una historia diferente

En cada cuento de hadas que le leo a un nene de cuatro años hay una pequeña ilusión de que nada le quite esa misma cara de asombro cuando sea mayor y se entere de lo inesperada que puede llegar a ser a veces la vida real. 

¿Sabés? Por éstos días estoy haciendo una especie de pausa en las palabras porque descubrí que conozco tantas que de vez en cuando reemplazan algunos sentimientos. Resulta ser que extraño sentir más profundamente algunas cosas como acostumbraba antes…. antes de éste cuarto invierno, de dejar ir a mis abuelos, de olvidarme de planificar cada día, de convertirme en adulta. Mucho antes de todo eso había un farolito más encendido en mí. 

Mi farolito se enciende permanentemente en ocasiones especiales, por eso sé que aún sigue ahí. 

Tengo colgados en mi casa unos cuadros pequeños con cuatro palabras que elegí al comprarlos. Me dijeron que debía ordenarlas de acuerdo a mi forma de percibir la vida y con ellas armar un trayecto. Y así lo hice: REIR-SOÑAR-AMAR-PAZ. Ese fue mi órden que tiene su respectiva explicación: cada vez que sonrío es síntoma de que estoy viviendo la vida que deseo y eso me permite soñar y creer en lo que me rodea (aunque a veces sea más difícil), que si puedo lograr eso en mí misma entonces puedo amar a otro y todo eso constituye mi paz interior. Aún sigo ordenándolas igual.

Hoy mi cuento de hadas dice que los verdaderos protagonistas de las historias son de carne y hueso, les faltan cosas, les sobran otras, necesitan que les den amor (y quizás alguna noche no puedan retribuírlo), se equivocan cien veces, cuentan por qué sangran cuando algo les duele y los traspasa, y aceptan que no todos los finales sean felices. 

La cuestión es sentir, vivir, y así ir creando la historia que luego queremos contarle a algún nene de cuatro años…..

(Ésta historia continuará)

 

 

 

Lenguaje compartido

Encuentro algo especial en el silencio compartido, algo que se me parece mucho al amor. Acompañar a otro en una fase distinta, en un pedacito de tiempo en función a una vida conformada por tantos días con frases y emociones distintas, en una profundidad diferente adonde las palabras no logran llegar, penetrando por fibras pequeñas y únicas, y conectándonos con una parte nuestra de comprensión más grande hacia el otro. Si el amor es el medio conductor todo se hace más fácil, y creo que cuando se hace presente “invertir” es aquello que sentimos hacer todo el tiempo. Es una hermosa manera de saber quién va a elegirte cuando además de tener mucho para decir no tengas nada.

Veo al abrazo en la misma sintonía que al silencio. De hecho, casi siempre andan juntos de la mano. 

Abrazarme por detrás es una forma de estar mirando hacia la misma dirección, de protegerme con tus alas (esas que trajimos a éste mundo con forma de brazos), de quererme desde todas las perspectivas, de decirme que todo está bien porque estamos unidos.

Abrazarte por la espalda es decirte que me nace cuidarte desde que amanece hasta que se hace de noche, es romper una barrera más con nuestro cuerpo, es reconcer el lugar en donde se aloja el alma.

 Mientras tanto aprendo del silencio a ser un poco más humana con el otro y conmigo misma, y del abrazo aprendo a sentir la diferencia entre el azar y el amor.

 

 

 

 

Las cosas que no pueden ser son todas las que fuí

Una taza, una ventana y una pequeña charla pueden ser la excusa.

Y lentamente (realmente muy lento) vuelvo a creer en la esencia de los astros. Redescubro al cielo como un lugar lleno de cosas que brillan para mí. Me amigo con la cotidianidad, con lo simple, con lo que de repente desconozco, sin intenciones de aterrizar en ningún lado, simplemente cuestión de atravesar heridas.

Y la fidelidad me nace naturalmente cuando de honestidad se trata.

Tantas veces me pregunté: ¿por qué no? Y yo le enseñaba al tiempo a detenerse, a acomodarse, a ser mi cómplice…. Las cosas que no pueden ser son las que siempre fuí. 

Hoy al tiempo le toca enseñarme a mí a sentir de nuevo, algo que solamente sucede cuando dejás de pensar y de repente descubrís cosas hermosas. 

Mi amor está intacto, ahora lo sé. Todo se trastocó, se quebró, se desordenó en el pasado, pero mi amor sigue ahí. Aún está presente en todos mis pequeños actos, en mi forma de ver la vida, de tocar, de acariciar. Puede haber quien no lo sienta pero hay quien lo espera hace tiempo. Puede haber quien no lo encuentre pero hay quien lo está buscando. Y ahora entiendo mejor: hay quien lo ve en mí mucho antes que yo.

En ocasiones es necesario decir adiós muchas veces, no porque no hayamos olvidado lo suficiente, sino porque es preciso ir cerrando de a una puerta a la vez. Todo depende de la cantidad de amor que hayas dado. 

Seguramente ésta es otra despedida más, una que va cerrando una nueva puerta y abriendo otra al mismo tiempo.

 

 

 

 

 

A veces uno necesita prescindir

A veces uno también necesita prescindir.

Prescindir es mi sinónimo de detenerme y sentarme allí mismo, en un escalón, en una silla, en el borde de una pared, sin dar un paso más ni un paso menos…

de abrir las manos y dejar que caiga el contenido….

de soltar un papel cuando sopla el viento sur…..

de detener el tiempo antes de medianoche…

de dejar de nadar y que la marea te lleve….

de arrojarse en los brazos de alguien y cerrar los ojos a la vez….

de abrir una puerta para que alguien salga….

de cerrarla para que ya no entre…

de tomar a tu perro y un bolso y despedirte.

A veces uno necesita prescindir.

Prescindir de la poesía romántica para decir que no siempre somos amados….

de ser perfecta…

de creer en lo imposible….

de que vuelvan….

de ser el amanecer de alguien….

Uno necesita prescindir varias veces al mes, al año y cientos de veces en la vida.

 

 

 

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