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Un rincón que te abrigue

Antes y después de ser mariposa

Ni ganar, ni perder, simplemente vivir

Llegaron juntos a un sitio nuevo, desconcertados, sin conocer las palabras indicadas que pudieran describir sentimientos tan grandes (de esos que atraviesan de lado a lado el pecho y desconocidos hasta el momento) y con una única pregunta que abarcaba todas las demás: ¿Cómo se continúa?

Abrieron la puerta y entraron a un mundo desconocido, que comenzaba con la escucha de un pequeño discurso emitido para varias personas que parecían tener la misma pregunta en común.

“Estamos acá porque no hay ningún refugio donde escondernos de nosotros mismos. Hasta que una persona no se confronta en los ojos y el corazón de los demás, escapa. Hasta que no permita a los demás compartir sus secretos, no se libera de ellos, si tiene miedo a darse a conocer no podrá conocerse a sí mismo ni a los demás….”

Resiliencia es saltar hacia atrás, volver a saltar, rebotar. Así como los metales más rígidos, el hombre tiene la posibilidad de recuperar su estado, aunque, claro está, algo habrá cambiado. Pocos volverán a la versión original.

Una situación traumática modifica la vida de una persona, pero, con el mayor de los respetos que merece cada dolor, es importante que podamos destacar ésta idea de que siempre hay tiempo para reconstruir y salir fortalecido.

Se miraron a los ojos y la pregunta se convirtió en desafío para el corazón: ¿Lo hacemos juntos?

La respuesta cambió la historia. Quién sabe las veces que habría que volver a empezar después de eso…

Ni ganar, ni perder, simplemente acompañar.

 

(En el video, un retrato cinematográfico de la vida de la surfista Bethany Hamilton. Alguien que realmente fortalece con su propia vida)

 

Bibliografía y discurso:

*Intramed- El poder de la resiliencia

*Fundación Manantiales

 

 

 

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El resto llega por añadidura

Me recosté sobre las hojas de otoño porque necesitaba detener el tiempo por un rato pero me quedé dormida una eternidad.

Cuando desperté estaba en otro lugar donde todo era desconocido, pero sentí un poco de mí en cada cosa que me rodeaba. Ese fue mi norte y mi sur, lo emotivo le ganó a lo intenso, lo afectivo a lo definitivo.

Solamente había que darse por vencida.

Y era tan necesario que me mostraran lo rápido que pasan las estaciones como para vivir en esa serenidad engañosa de no involucrarte de cuerpo y alma con nada. Eso es lo más parecido a la muerte….

Y era tan imprescindible ver con la luz del día aquel rostro para recordar el amor, luego resignificarlo, y más tarde arrojarle flores para que de ellas se desprendan todos los gajos…

Y yo no sé si todo ésto es un error o un acierto pero todos los papeles lucen ordenados.

El resto llega por añadidura, sin severos esfuerzos.

Un paréntesis no es un punto final. Siempre volvemos a ser lo que somos inevitablemente… y así era yo.

Fue solamente un sueño, un atajo, un tiempo para valorar la posibilidad de ser parte cien por ciento de toda causa en ésta vida.

Celebro cualquier tropezón, sobre todo, si al caer algo nace por segunda vez.

 

 

 

 

Por si tenías alguna duda

Sucede que a veces no resulta como debería ser. No te asustes, eso significa que es justo lo que necesita tu corazón, tan personal y verdadero como tu mirada más espontánea.

No se muestra bonito a la imagen de los demás, no encaja en los parámetros habituales, no se amolda a expectativas ajenas…. Todo se ve como una maraña de sensaciones que se agrupan para construir una sola.

Pero para nada es una rareza, ni una extravagancia, nada más alejado de intentar llamar la atención o del impulso barato. Al contrario… muy al contrario. Si en realidad nadie nos ve. Nadie va a saber lo que realmente sentimos.

Simplemente todo es distinto, y vos llegas a la conclusión más importante de tu vida: siempre fuiste tan distinta como él, por eso estás ahí.

Viene para que te reconozcas, por si tenías alguna duda.

 

 

 

 

 

 

Antes y después de ser mariposa

Antes de ser mariposa ya aleteaba, creo que algo estaba ocurriendo en mi interior.

Iba de tallo en tallo buscando llegar a la flor.

Como toda novata, resbalaba y volvía a subir, porque mi cuerpo estaba limitado en la tierra.

Antes de ser mariposa creía que conocía muy bien el jardín que habitaba, pero vaya decepción! Desde abajo era una vista, desde arriba otra muy distinta.

Hasta que un día amanecí con dos alas,

y de repente me vi volando con mi nuevo ADN,

más cerca del cielo, más lejos de la tierra, más atenta a las esencias, a los aromas,

menos conectada con las apariencias habiendo entendido cómo llegué hasta allí, próxima a las metamorfosis reales de la naturaleza…

Antes de ser mariposa, quizás, me tomaban con los dedos y me colocaban en los sitios que querían…. me dejaba, era sumisa, dócil.

“Dejalo ser y vas a ver en qué se convierte…. animate a ver la transformación que va por fuera de tu alcance”. Y ahí reconocí de manera distinta al jardín y me encontré con las flores.

Vuelo, y ahora no pueden atraparme pero sí domesticarme fácilmente y tenerme alrededor. Irónicamente volar no era lo que muchos describían, era algo serio.

Esa soy yo, y así también se fue transformando mi blog, que hoy necesitaba un nuevo subtítulo.

 

 

 

 

 

 

 

El portal de mis ojos

Las puestas de sol dejan ver un nuevo degradé de sus colores de siempre,

el frío de estación llega otra vez pero en forma de calidez propia y ajena,

los días son más duraderos y me dan más tiempo, las noches menos oscuras y más luminosas que antes.

Ahora es cuando cualquier dolor del alma se convierte despacito en una nueva forma de aprender a sonreír después.

Ahora es cuando además tengo la capacidad de vivir esa y todas las demás emociones como un punto de encuentro y unión con el mundo que preciso cerca.

Pero nada se le debe al afuera, todo es buen mérito de éste adentro.

Un adentro distinto, que se animó a dejarse cambiar por las cosas de la vida,

que apostó a la voz de su corazón para elegir, para decidir, o simplemente para permanecer en los mismos lugares.

Un adentro distinto, que de repente entendió todo el libro de manera diferente y quiso leerlo hasta el final.

Yo no creo que de repente mis pies pisen más fuerte pero pisan mejor, porque incluso los tropezones son más valiosos porque son todos míos,

y caminar tiene que ser un acto de dirección simple pase lo que pase,

y mis ojos, gran parte de todo ésto, son el portal desde donde cambia mi vista, donde el paisaje se ve transparente y completamente limpio.

 

 

 

 

 

Hablo de mi corazón

Tengo una caja llena de sensaciones…

Algunas datan de hace tiempo atrás, otras son más recientes.

Allí, por ejemplo, guardo el sonido de las chispas que produce el fuego al encender los troncos de una antigua chimenea…

o la forma en la que se eriza mi piel cuando cambia el viento y estoy cerca del río.

También guardo la sensación de aquel abrazo definitivo al final de una larga espera…

o la manera en la que rozo la arena con mi cuerpo al pasar por debajo de una ola.

Hay sensaciones más imperceptibles y otras más reales.

Por ejemplo, guardo ese sentimiento mezcla de libertad y calma que se refleja en las idas y vueltas de mi vida…

o la manera en la que alguien me devuelve con gestos cálidos una mejor forma de encuentro…

o lo que sentimos cuando extendemos la mano y nos sabemos cerca espontáneamente.

Hay sensaciones viejas, que ya no recuerdo, pero que existieron para poder llegar hasta acá…

sonrisas con amistades que siguieron su curso, momentos con afectos que ya no están, sitios con aromas a los que ya no volvería.

Y en el fondo de mi caja, escondido debajo de todas las demás cosas, me encontré un sentimiento reviviendo naturalmente….quién lo hubiera dicho.

De todo eso se compone mi caja, aunque más bien les hablo de mi propio corazón.

 

 

 

 

 

Velas y partituras

“Cerrado por reparaciones”, dice el cartel de un negocio. El mío dice: “Abierto a pesar de las reformas….”

Velas y partituras ¿quién lo diría? Una combinación peligrosa a la hora de cualquier acercamiento entre ambas cosas. 

Al fin cada despedida en la vida luce como una nueva estrella que alumbra un poco más y transforma la noche siguiente de manera expectante, significativamente poderosa. Algunos cambian, otros nos transformamos. 

Puros caminos recorridos a pie, ausencia de temáticas, de fusiones e infusiones mágicas, sin forzar un collage con evidencias de hechos y derechos. 

Caen hojas a nuestros pies mientras andamos por la misma vereda. 

Caen también otras cosas que ya perdieron su credibilidad y nadie siente el deseo de levantarlas.

Me entrego, así, lento y sensualmente, al compás del movimiento de la llama de las velas, a la melodía de la partitura. 

Suena bonito y enciende mi llama.

 

 

 

 

 

No sé si somos arcilla o piedra

Mientras en Buenos Aires atardece, en Londres se está acercando la medianoche. Qué lejos queda el otro lado del mundo cuando pienso en todo lo que pasa adentro mío a cada momento…

Y no sé bien si somos como la arcilla, fáciles de modelar, o como la piedra, que para darle forma hay que tallarla con bastante fuerza.

Pero algunas cosas las aprendí ahora, de golpe, y si querés te las cuento.

Cuando las hojas de tu cuaderno caen al piso por el viento que se levanta de golpe, entonces solamente necesitas juntarlas despacito y volver a ordenarlas una por una… No importa el tiempo que lleve.

Cuando una canción que vos misma escribiste te produce un nudo en la garganta cada vez que la cantas, mucho más que cualquier otra, simplemente podés aceptar que quizás es tu obra más sincera hasta el momento….

Si sentís tristeza al ver el divorcio entre la intención y la expresión de los demás, hay que aferrarse a la mejor parte de uno mismo y de muchos otros…

Después del amor viene más amor…

No sé bien si somos arcilla o piedra, pero sé que de todas formas nos pueden transformar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pasada la madrugada

El frío y la noche, reveladores y asesinos de almas desabrigadas.

Salgo a la calle cubierta con una bufanda sobre la mitad de mi cara pero mis ojos están al intempérie. 

Mi piel pide algo más que ser envoltorio, en definitiva: ¿Qué riesgo puede ser mayor que transformarte en algo tibio? 

Pasada la madrugada la piel se nota profundamente en los ojos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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